martes, 7 de junio de 2016

ALEJANDRO FARNESIO Y LA TOMA DE AMBERES.



  ALEJANDRO FARNESIO Y LA TOMA  DE AMBERES.




 Juventud.

  Hijo de  Margarita de Parma y de Octavo Farnesio, Duque de Parma.  Alejandro era nieto del emperador  Carlos V y sobrino de Felipe II. Nació  en Roma  en 1545, y su destino era el oficio de las armas.

Siendo jovencito fue educado  en  la universidad de Alcalá, Donde tuvo contacto con su tíos Felipe II y sobre todo con su inspiración don Juan de Austria.

Cuando tenía veinte años se caso con María de Portugal en Bruselas, con quien tuvo cuatro hijos.  Después partió hacia la corte.

La amenaza turca que se extendía por el mediterráneo  obligo a los reinos cristianos a encomendar a don Juan de Austria  el mando de la flota que lucho contra el infiel en la batalla de Lepanto en 1571.

El triunfo de la  Santa liga, freno a los turcos y su comandante se granjeo gran fama en las cortes europeas. En esta victoria Alejandro Farnesio se fogueo y aprendió  el agridulce precio de la gloria militar.


 
La batalla de  Lepanto mostro las cualidades de
 Alejandro Farnesio en la batalla.



Con su tío en Flandes.

  A la muerte de Luis de Requesens  (1576) , Felipe II  nombro a   don Juan  de Austria gobernador de Flandes , la  provincia era un avispero  de guerras contra la corona española, el lugar ideal para que los hombres valientes mostraran su valía en la batalla.

 En el año de nuestro seños de 1577, Alejandro Farnesio y 6000 hombres de  los Tercios se unieron a don Juan de Austria en Flandes.
  
Mientras los hombres de  Guillermo de Orange propagaban pequeñas batallas y pillajes. Pronto partió  Alejandro a presentar batalla  en Glebloux. Los osados  soldados de los estados generales fueron masacrados por la caballería española, que venció tras solo hora y media de batalla, Tras la lucha don Juan y Alejandro entraron victoriosos en la  ciudad de Namur.

Quiso dios llevarse a don Juan de Austria en 1578 (pereció víctima del tifus), para dejar  el mando a  don Alejandro Farnesio.   Pero no solo las armas hacen grandes a los hombres de estado .  En 1579 consiguió mediante  la Unionde Arras,  debilitar las fuerzas de Guillermo de Orange y lograr que las provincias del sur volvieran a la obediencia  a Felipe II.

Alejandro partió en pos de la victoria definitiva y tras controlar  Artois, lanzo a sus hombres hacia Amberes.  Dunquerque ,Ypres  y Brujas fueron cayendo por el camino  en manos españolas  que estaban cercenando  el poder de las  17 provincias rebeldes.

En 1584, la ciudad de Amberes contaba con una población de 100.000 habitantes y estaba protegida por el  rio Escalda que impedía un acceso  directo a la ciudad.

El rayo de la guerra.

 En julio de 1584, las tropas españolas pusieron sitio Amberes,  la ciudad estaba protegida por un gran foso y baluartes defensivos.  Para asaltar la posición  los españoles construyeron un puente de casi un kilometro que unía las provincias de Brabante y Flandes, la obra fue todo un despliegue de ingeniería militar, y por si alguien tenía la “tentación”  de destruirlo estaba protegido por cerca de 100 piezas de artillería.

 
Puente de Alejandro Farnesio


La construcción del puente de Farnesio duro cerca de 7 meses  mientras la ciudad era un hervidero de rumores y bulos sobre la crueldad de las tropas españolas que la rodeaban.

Los españoles fueron avanzando poco a poco mientras los cercados esperaban refuerzos,  y vituallas.   El puente fue atacado con barcos explosivos, y los españoles sufrieron fuertes bajas, pero no cejaron en su empeño, y construyeron un contradique.

Los holandeses juntaron una flota de 160 barcos a las ordenes de Justino de Nassau (hijo de Guillermo de Orange) y atacaron el puente,  pero  se estrellaron contra las posiciones españolas, y por si fuera poco los tercios asaltaron los barcos flamencos y entraron en lucha cuerpo a cuerpo, al final de la batalla los rebeldes habían perdido 25 barcos y 3000 hombres.


 
Los tercios españoles tuvieron la supremacia
en el campo de batalla durante casi 150 años.
 

Esta victoria fue decisiva ya que la moral de los defensores se esfumo, y pensaron en salvar el pellejo y la hacienda ante la ira de los hispanos. En agosto de 1585 la ciudad se rindió. Se cuenta que Felipe II  despertó a su hija con la noticia durante la noche “nuestra es Amberes” .

Las celebraciones duraron más de tres días con una inmensa comilona encima del puente español sobre el rio Escalda.

 Alejandro Farnesio fue condecorado con el Tolson de Oro. Y sus hombres de los tercios cobraron por fin tras 3 años de demora.



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Fuentes.
Enciclopedia el mundo.
Wikipedia.







sábado, 4 de junio de 2016

MUJERES CRISTIANAS Y MUSULMANAS EN EL SIGLO X.



 MUJERES CRISTIANAS Y MUSULMANAS EN EL SIGLO X

La España del siglo X, estaba dividida  por dos religiones. El cristianismo en el norte, y el islam en el sur, dos tipos de mujer poblaban la tierra de Hispania, y  estaban regidas bajo distinta jurisdicción.



                                                

La mujer musulmana.

La sociedad islámica, basaba la familia en la poligamia, bajo la absoluta obediencia al padre, El hombre musulmán podía casarse hasta con cuatro mujeres,  además de poder yacer con cualquier esclava o concubina, y tanto sus esposas como sus hijos le debían una total obediencia.

Bajo estos pilares sociales, crecía la mujer musulmana, de niña permanecía junto a su madre en el  harén.  Si era afortunada y vivía en una ciudad, quizá podía visitar la escuela.Hasta que le llegaba la primera menstruación, y cuando estO sucedia comenzaba su vida de apartamiento y soledad.

Tenía que esconderse de las miradas lascivas masculinas. Y vivía en la parte destinada para las mujeres de la casa. Si llegaba alguna visita masculina a ver al padre de familia, ella no podía comer en la mesa con ellos. 

Si la familia tenía dinero podía aprender a tocar algún instrumento musical  , como el Laúd , para encandilar a su futuro esposo.  El padre o tutor la podían casar con cualquier interesado que estuviera dispuesto a pagar la dote. En muchas ocasiones ni siquiera intercambiaba una palabra con su futuro esposo, y podía ser de cualquier edad  o condición.

Lo normal es que el “novio” se presentara  en la casa gracias a las referencias de alguna viuda  o divorciada, que hacían de alcahuetas contando las virtudes y los “posibles”   de las familias que conocían.

El matrimonio de la mujer musulmana era un contrato  civil,  con  procuradores,  en presencia de testigos, era   parecido a un negocio de compra  y venta, por una parte el novio aportaba una dote que se repartían, el padre y una vez consumado el matrimonio la hija (pagadera hasta en 20 años).

Sobre el papel, la mujer mahometana, tenía derecho a concluir contratos, contraer compromisos, disponer de sus bienes, o hacer testamento e incluso pleitear con su marido. 

Pero lo normal es que una mujer casada pasara de la casa del padre a encerrarse en el harén de su esposo.
Una vez allí solo podía ser visitada por otras mujeres y familiares, y solo podía visitar a estos. La esperaban  noches de soledad encerrada en su cuarto, y sumida en un régimen de rotación con las demás esposas, y si además el marido tenía dinero, no era extraño que dedicara sus favores a un  gran número de esclavas, normalmente del norte de la península.

Si el marido tenia fortuna tendría sirvientas y nodrizas y estaría en igualdad con las otras tres esposas, y si era pobre caía sobre ella todas las funciones domesticas, siempre sojuzgada al marido que podía golpearla  y abandonarla si no obedecía.

El hombre siempre podía  usar el derecho al “repudio” , bastaba que lo hiciera tres veces en un mes para anular el contrato de matrimonio y  para poder abandonar a su mujer en la calle   con su dote,  obviamente la mujer mahometana estaba al libre albedrio de su esposo, que siempre podía sustituirla por otra.
Por  si esto fuera poco el marido podía convertir en negocio los intentos de su mujer por divorciarse.

 Ya que delante de un juez el siempre podía negarse a  dar por finalizado el matrimonio  y la mujer tendría que seguirle de nuevo a casa, lo que obligaba a no pocas hembras a pagar a sus propios maridos para que firmaran su divorcio.  Muchas de ellas se suicidaban ante la idea de volver a la casa junto al hombre que las pegaba y humillaba a diario.


 






Las mujeres mozárabes.

  En el Califato de Córdoba Junto a las mujeres mahometanas  pasaban sus días  sus vecinas mozárabes,  algunas poblaban  los monasterios, consagradas a  su compromiso con Dios. 
Otras pese a que vivían en casas marcadas (por ser cristianas) y con vestimenta y adornos que denotaban su confesión gozaban de una mejor existencia.

Unidas en sagrado matrimonio ante dios como compañeras y no siervas,  ni podían ser repudiadas ni podían divorciarse. A su vez  eran honradas como la única esposa de la casa, y amparada por la ley de Cristo, lo que las convertía en tremendamente piadosas ya que conocían la vida de sus vecinas mahometanas.
Estas mujeres no eran rotadas ni convivían con esclavas sexuales, y sabían que sus hijos perpetuarían su linaje.

 
 

Las esclavas. 

 Pero si había algo que hacía perder la cabeza al hombre musulmán de la época eran las esclavas, sobre todo las del norte de España, muchas veces eran capturadas en las aceifas veraniegas.  Y su demanda era constante en los mercados Toledo, Córdoba  o Sevilla.

En muchos caos entraban a servir en las casas donde eran martirizadas por las cuatro esposas  ya infelices del hombre de la casa, y si eran bellas se convertían en un mero juguete para el señor del hogar.

La moda del momento eran las esclavas  gallegas, era tal su demanda, que picaros mercaderes no dudaban en falsificar sus documentos para vender como gallega a cualquier desgraciada.

No pocas esclavas se convirtieron en favoritas de los califas cordobeses, como Abderraman II o Hixen I, pero lo normal es que  cuando su belleza se marchitaba, acababan de nuevo en el mercado siendo subastadas.

La gran oportunidad para las esclavas era concebir un hijo de su amo, esto hacia que  este gozara de  los mismo privilegios de cualquier otro hijo del hombre de la casa, y a su vez impedía la venta de la esclava.

 
 

 Mujeres cristianas del norte de España.

  Distinta era la vida de las mujeres en el norte, las familias se basaban en la monogamia y en los compromisos adquiridos ante dios y la iglesia.  La mujer tenía igual derecho que el hombre a la herencia y habitualmente decidía junto a su marido el futuro esposo de sus hija.

El matrimonio  lo realizaba un sacerdote que bendecía la unión,  el marido dotaba a su esposa según le era posible.  Y esta dote no iba al padre si no a la novia.  Que disponía de el  si a la muerte del esposo no había tenido descendencia.

Los novios recibían prebendas y presentes de los padres de  de ambos  conocidos como  “axuares” .  Los bienes los administraba el marido pero jurídicamente permanecían separados.

 Para cualquier tipo de venta o enajenación, era necesario la firma y el consentimiento de ambos. Incluso si  el hombre gastaba la fortuna del matrimonio, la mujer tenía derecho a pleitear por su parte.

A la muerte de uno de los cónyuges se terminaba la sociedad, y el reparto era equitativo si había descendencia,  la mujer podía disponer de  sus bienes hasta la hora de su muerte. 

Ya siendo viuda la mujer podía tutelar a sus  hijos,  y podía ser parte en juicio, ser fiadora en acciones civiles o en actos judiciales.

De esta forma la Iglesia había logrado transformar ciertas costumbres  “germanas”  el concubinato de los siervos y la figura del repudio. Creando uniones indisolubles impidiendo de esta forma que los señores pudieran anular los matrimonios de sus siervos. 
 
 La mujer cristiana debía obediencia a su marido pero era compañera no “sierva”, todos los actos jurídico de la familia se hacían invocando a los cónyuges.

 Si además el matrimonio era de buena posición, la esposa gozaba de los honores del marido, y recibía los títulos ajustados a su posición social. Incluso intervenía en los actos y firmaba documentos.
   
Además si la mujer cristiana llegaba a ser reina, acudía a las asambleas de obispos y magnates, y si enviudaba ejercía la tutela de sus hijos (firmando ella los decretos reales) hasta que el  varón primogénito estuviera en disposición de mandar.

Aunque los maridos engendraran hijos bastardos, solía ser algo excepcional,  no como en el Califato de Córdoba donde había hombres que habían engendrado hasta cien hijos.

Pero si algo caracterizaba a estas mujeres era su enorme fortaleza, aglutinadas junto a sus esposos en la franja norteña, la más fría y hostil  de la península, donde cada verano tenían que luchar contra las incursiones musulmanas que saqueaban y robaban el trabajo del año. Donde los maridos tenían que ir arar la tierra armados con sus espadas.

Acostumbradas a luchar y a reprimir cualquier deseo mundano,   temerosas de  Dios y tan trabajadoras que acostumbraban  a poner en pie las piedras que la ultima aceifa hubiera destruido,   con un gran compromiso con Dios. Este era tal que no dudaban en unirse  por miles a los monasterios de clausura, o donar parte de sus posesiones a crearlos.

 Rara era la familia donde una de las hijas no tomara los hábitos, y  desempeñaron un poder político emergente como la reina Toda.

 Eran pobres nuestras  predecesoras , pero tan laboriosas que trabajaban la tierra con su propias manos portando a su descendencia con ellas.  Sobrias  en el vestir  y tremendamente disciplinadas,  en un ambiente hostil, pero que grandes y qué ejemplo deberían ser para nosotros.



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Fuentes.
Del ayer  de España. Claudio  Sanchez Albornoz.
Wikipedia.

  




  

jueves, 2 de junio de 2016

LA MUJER DE LOS PERROS



LA MUJER DE LOS PERROS.





  
El perro es considerado el mejor amigo del hombre, pero si eras prisionero de un campo de concentración nazi, los perros eran parte de tu miedo diario.

Los alemanes usaron millones de perros durante la II guerra mundial,  de diversas razas pastores alemanes, Boxer, Doberman, Mastín  o  Rotweiller.

Hicieron todo tipo de trabajos, pero en los campos de exterminio y entrenados por malas manos  se convirtieron en asesinos despiadados.

El adiestramiento consistía en  que los animales supieran quien era el enemigo. Para eso el preparador de perros se ponía un uniforme  de preso acolchado y maltrataba al perro (asi sabían a quien odiar).

  Lógicamente, en cuanto los perros veían a un preso con su uniforme a rayas lo asociaban con  el dolor y querían atacar.


 
 "Un SS junto a su pastor aleman"




Una  chica apocada.

Juana Bormann, nació en 1893,  en Birkenfelde, Alemania ,  de su juventud se sabe muy poco, tan solo que era  de pequeña estatura, apocada, y que trabajo en una clínica psiquiátrica.

En 1938, y por causas económicas se unió a las SS, y acabo de guardia de un campo de concentración.  Su primer servicio lo realizo en Lichtenburg. Un Antiguo castillo convertido por los nazis en una prisión. En un inicio dio cobijo a los traidores de las SA.  Tras "la noche de los cuchillos largos". Pero en 1937, fue cerrado brevemente. En 1938 abrió  sus puertas y Juana Bormann empezó a trabajar en el. 

Debido a la escasa formación de Juana comenzó trabajando en las cocinas del campo dirigiendo a presas de vez en cuando, pero no desarrollo ninguna actitud violenta como haría después.

En 1939 Bormann fue trasladada al campamento cercano de Ravensbrück, donde sirvió hasta 1943, la apocada Bormann empezó a acompañar a los  Kommandos de  prisioneras, que trabajaban fuera del campo. Con su uniforme de Aufieherin(supervisora), se paseaba entre las filas de presas.  Y empezó a cogerle gusto a golpearlas con su porra de goma y a dar puñetazos , a cualquiera que la desafiara con la mirada.
 
 
"Soldados alemanes en el frente oriental
junto a sus perros"

Una mujer y su perro.

Para 1943, Juana se había convertido en una autentica asesina, se paseaba con un perro lobo tan grande como ella y no dudaba en soltarlo para que despedazara  a las prisioneras, por si fuera poco fue destinada al campo de Auschwitz Birkenau.

En el más mortal campo de concentración Bormann  puso en práctica todas las aberraciones que tenía en la cabeza, incluso se atrevía a participar en la selección (elegir entre los presos que iban a ser gaseados o destinados a trabajar)  y aconsejaba  a los propios médicos con frases como “ Se la ve débil para trabajar”.

 Juana continuo acompañando a las presas  en su trabajo diario, cualquier signo de debilidad era suficiente para que soltara a su enorme perro, Como le paso a Regina una joven judía de 18 años que murió en la enfermería tras días de agonía por la infección creada por las  mandíbulas del perro de Bormann.

Otra de las torturas de Bormann era desnudar a las presas y obligarlas a que hicieran ejercicios agotadores, mientras las golpeaba con un palo o con su porra de goma. La chica  tímida de la  voz bajita, se había convertido en una autentica psicópata.

Una persona que la conoció bien fue una doctora austriaca que la conoció en Auschwitz   y la describió de  la siguiente forma.

“Ella era miserable, una criatura infeliz que no fue amada por nadie, que no amaba a nadie salvo a su perro”

Para 1944 Bormann ya era una autentica pesadilla, raro era el dia que no matara hasta 3 presas , y la enfermería del campo estaba llena de prisioneras con horribles mordeduras en las piernas.

  A finales de 1944 los soviéticos se acercaban al campo de Auswitch, y este fue siendo evacuando sus presos al  centro de Alemania, Bormann fue destinada de nuevo a Ravensbruck.


 
 
"Hombres de las SS, durante un despliegue".

Ultimo destino.

En marzo de 1945, fue  enviada a su ultimo destino el campo de concentración de Bergen Belsen, a las órdenes del comandante  Josef Kramer.

La situación del campo en  la parte final de la guerra era dantesca.  A parte de los presos ordinarios que tenia, llegaron decenas de miles evacuados de los campos del este, en Bergen Belsen, había cerca de 90.000 prisioneros, pasando hambre y todo tipo de privaciones.

Bormann mientras tanto seguía con su rutina, paseo entre las presas, palizas, y lanzar a su perro a la mas mínima oportunidad.  Cuando Juana se percato que uno de sus camaradas, el Unsterscharführer Tauber, se “fijo” en una jovencita judía, no dudo en despedazarla con su perro aprovechando un recuento.

 A mediados de abril de 1945, los británicos liberaron el campo de Bergen-Belsen.  Donde se encontraron  con miles de cadáveres, y unos 50.000 supervivientes que paseaban como muertos vivientes.

Los británicos obligaron al antiguo personal del campo(entre ellos Juana Bormann) a cargar e incinerar a los prisioneros muertos .  Se contabilizaron mas de 10.000 cadáveres.

 
  
"Juana Bormann, tras ser detenida en 1945". 


 Posteriormente Juana Bormann fue encarcelada, y a finales de 1945 fue juzgada y ahorcada, la cantidad de pruebas y testimonios contra ella fueron decisivos. Se calcula que la mujer de los perros asesino a mas de 500 prisioneras.

  
FUENTES.
GUARDIANAS NAZIS. Monica G, Alvarez.
WIKIPEDIA.