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domingo, 26 de junio de 2016

ANTICONCEPTIVOS EN EL MEDIEVO



ANTICONCEPTIVOS EN EL MEDIEVO.






                                     

La idea de poder planificar la descendencia propia ha preocupado a los seres humanos desde el principio de los tiempos. Pero como renegar de los gozos amatorios. En  la edad media  los rumores y la ciencia se  mezclaban.

 Los hombres  practicaban la  acción, reacción,  es decir por una parte daban rienda suelta a sus instintos más primarios (acción), y después partían para otros menesteres (reacción) .  Por eso eran las mujeres las encargadas de pensar en los anticonceptivos.

Si la doncella tenia suerte y su amante era un hombre experto podía sacrificarse y realizar el Coitus interruptus,   incluso   alguno tenía a mano, preservativos, hechos con vejiga de cabra.   Estaba claro para el sexo femenino  que lo mejor era que ellas se encargaran del proceso.

No se crean que en la época no conocían como era la concepción. El  francés  Henri de Mondeville (medico de Luis X de Francia) escribió. “Para engendrar un hijo es necesario una relación sexual gozosa  completada por la unión del germen masculino, introducido en  la matriz femenina.  Después el útero se cierra de tal forma que ni siquiera podría entrar una aguja”.

 De esta forma era corriente en la época, que las mujeres se introdujeran esponjas (de algodón o lana), para retener el semen . Otro método   heredado de Aristóteles era  untar la vagina con aceite de oliva.

Otra recomendación que se puso de moda era mover las caderas cuando el hombre estaba realizando el acto, supuestamente el esperma se perdía en su camino al útero.

Sorano de Efeso en su obra Gynecia había recomendado que en el momento en que el hombre tenía el orgasmo,   la mujer debía retirarse hacia atrás  después encorvarse y estornudar, para así expulsar el semen. Pronto se derivo a echar  pimienta en la vagina para reforzar el método.

Había mujeres que no usaban métodos tan científicos y preferían los amuletos.  Como colgarse en el cuello el hueso del lado derecho de un gato negro.  Aunque algunas decían que el mas eficaz era el amuleto de cera de mulo(al ser estéril el animal algo se tenía que pegar).

También se usaban brebajes a base de azafrán goma arabia  y alumbre liquido, y frotaciones  con lociones  de ratas muertas y sangre de garrapata. 

Se creía que comer carne de  golondrina tras la menstruación impedía quedarse embarazada por lo menos en un año, y que colocar sangre y testículos de un gallo debajo de la almohada de un hombre le hacía perder deseo sexual.

Con estas curiosas prácticas no era raro, que miles de mujeres quedaran embarazadas. El aborto , estaba prohibido y su práctica perseguida con rigurosas penas, tanto a la que quería practicarlo como a la persona que le ayudara.

  Tanto el vaciado del útero ,  como los brebajes de cicuta, manzanilla y ciclamino se usaban de forma usual. También la sabiduría popular  decía que dar siete saltos hacia atrás  podía poner fin al embarazo...




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Fuentes.
La aventura de la historia. N4